El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha ajustado al alza su previsión de crecimiento económico global para 2026, situándola en un 3,1 % frente al 3 % proyectado en julio. A pesar de este incremento, la cifra representa una desaceleración respecto al 3,5 % registrado el año previo, mientras que la estimación para 2027 se mantiene sin cambios en el 3,4 %. Este soporte inesperado en la actividad económica internacional responde principalmente al auge de la inversión vinculado a la inteligencia artificial, el cual ha compensado de forma parcial el impacto del encarecimiento energético derivado del conflicto en Oriente Medio.
No obstante, el organismo multilateral ha advertido durante sus reuniones anuales en Bangkok que la capacidad de resistencia del sistema internacional podría estar acercándose a su límite. Silvana Tenreyro, consejera económica y directora del departamento de investigación del FMI, señaló que la resiliencia global muestra signos de agotamiento e instó a las autoridades a restaurar el espacio fiscal y asegurar las cadenas de suministro.
El impulso de la IA frente a las tensiones geopolíticas
El informe técnico del FMI destaca que la inversión asociada a la IA aportó un impulso de demanda significativo que sostuvo la economía en el primer semestre de 2026, mitigando los efectos de la guerra y las fricciones comerciales. Paralelamente, los mercados financieros se han mantenido en calma relativa, comportamiento que el fondo atribuye en parte a la exuberancia ligada al sector tecnológico.
Sin embargo, los colchones que permitieron absorber los choques iniciales están disminuyendo con rapidez. Entre los principales factores de vulnerabilidad se encuentran:
- Tensiones en el suministro energético: Las reservas estratégicas mundiales de petróleo se están reduciendo a un ritmo aproximado de 2,7 millones de barriles diarios, alcanzando niveles que podrían desatar oscilaciones pronunciadas de precios. Aunque las exportaciones de crudo del Golfo se situaron en septiembre en el 88 % de sus niveles previos al conflicto, la reapertura completa del estrecho de Ormuz no se prevé hasta marzo, normalizándose hacia octubre.
- Persistencia inflacionaria: El FMI proyecta una inflación del 4,7 % para el año en curso y del 4,1 % para 2027, elevando a un 35 % la probabilidad de que los precios superen el 5 % en 2027.
- Creciente carga de deuda: La deuda pública en economías avanzadas alcanzará el 115 % del PIB hacia 2031, mientras que en las economías emergentes y en desarrollo subirá al 84 %, en un contexto de costes de endeudamiento en máximos de varias décadas.
Una recuperación desigual concentrada en la cadena tecnológica
El informe subraya que el crecimiento global no avanza de manera homogénea, sino que se está reasignando en función del nivel de exposición al choque de suministros bélico y a la demanda de IA. En la actualidad, apenas 32 economías generan el 95 % del crecimiento mundial, frente a las 54 que lo hacían en abril.
Los países integrados en el ecosistema tecnológico muestran un dinamismo superior: Taiwán prevé una expansión del 10,7 % y Corea del Sur del 3,3 %, beneficiados por la demanda de semiconductores. Estados Unidos mantendría un crecimiento del 2,3 % en 2026 y 2027 gracias al consumo privado y el gasto tecnológico, mientras que India se consolida como la gran economía de mayor ritmo, con una proyección de crecimiento del 7,0 % impulsada por la demanda interna y los servicios tecnológicos.
En contraste, los importadores de energía ajenos a esta cadena sufren mayores dificultades. La zona del euro apenas registraría un crecimiento del 1,1 % este año debido al impacto en la renta y la debilidad en la confianza del consumidor. Por su parte, la región de Oriente Medio y Asia Central proyecta una contracción del 0,3 % en 2026, y China prevé un avance del 4,5 % condicionado por problemas estructurales y los precios del petróleo.
Los riesgos específicos del auge de la IA
El FMI advierte que el despliegue de capital en IA constituye un choque de demanda anticipado y masivo. Los recursos se están canalizando intensamente hacia semiconductores, centros de datos e infraestructura eléctrica antes de que se hayan materializado incrementos generalizados en la productividad.
De no consolidarse los beneficios esperados en productividad y rentabilidad, los mercados podrían experimentar una fuerte corrección. El análisis del FMI calcula que, en un escenario donde las ganancias de productividad de la IA no se concreten, las acciones estadounidenses podrían caer hasta un 20 % y el crecimiento económico mundial situarse 1,1 puntos porcentuales por debajo del escenario base hacia 2028, con un impacto de hasta 1,7 puntos en Asia.
Qué significa en la práctica
Para la toma de decisiones económicas y operativas en los sectores vinculados a la tecnología, este escenario implica varias consideraciones directas:
- Costes de capital elevados y prolongados: Las políticas monetarias deberán mantenerse restrictivas y la deuda corporativa de las firmas tecnológicas que financian infraestructuras continuará bajo la presión de tipos de interés altos.
- Dependencia crítica de la infraestructura física: El desarrollo de sistemas basados en IA compite directamente por recursos energéticos en un mercado petrolero y eléctrico tensionado.
- Exigencia de retorno demostrable: El periodo de tolerancia frente a inversiones puramente especulativas se acorta; las empresas deben justificar mejoras medibles de productividad antes de que el ciclo financiero se ajuste.
Conclusión
El informe del FMI confirma que la inteligencia artificial ha funcionado como un dique de contención para la economía global en un periodo de alta inestabilidad geopolítica. No obstante, al sustentarse en un choque de demanda previo a la productividad real, las organizaciones y planificadores deben calibrar sus inversiones tecnológicas con prudencia fiscal y prever contingencias ante costes energéticos y financieros elevados, en lugar de asumir que la inercia de la IA garantizará estabilidad por sí sola.
Fuente original: CNBC